
PRELIMINAR.
Tras varios intentos en el largometraje, algo fallidos, como “La caja Kovak” o “El robo más grande jamás contado”, Daniel Monzón consigue hacer una película que ha sorprendido a público y crítica y que se ha convertido en una de las españolas que durante más tiempo ha permanecido en cartel y de las que más taquilla ha hecho.
ARGUMENTO.
Juan, funcionario de prisiones, se presenta en su nuevo destino un día antes de su incorporación oficial. Allí, sufre un accidente minutos antes de que se desencadene un motín en el sector de los FIES, los presos más temidos y peligrosos. Sus compañeros no pueden más que velar por sus propias vidas y abandonan a su suerte el cuerpo desmayado de Juan en la Celda 211. Al despertar, Juan comprende la situación y se hará pasar por un preso más ante los amotinados. A partir de ese momento, nuestro protagonista tendrá que jugársela a base de astucia, mentiras y riesgo, sin saber todavía qué paradójica encerrona le ha preparado el destino.
LO MEJOR DE LA PELÍCULA.
- Un guión bien atado, sin dejar ninguna trama sin resolver.
- La forma en que trabaja, los distintos puntos de vista en los tres escenarios de los acontecimientos: la prisión, la dirección de la cárcel y el exterior.
- El reparto masculino de la película, destaca en especial el debutante Alberto Ammann.
LO PEOR DE LA PELÍCULA.
- La escena de las gambas, no aporta absolutamente nada a la historia, está mal planteada y genera una tensión absurda.
- Si nos ponemos un poco moralistas, el mensaje de presos buenos, salvadores del planeta es un poco criticable.
ESCENAS RESALTABLES.
- Cuando Juan Oliver se desprende de todos los objetos que pueden ser peligrosos.
- La fuerza de la escena en la que Malamadre está en el patio intentando negociar, esa que tantas veces hemos visto en la promoción.
- El enfrentamiento con el personaje que interpreta Antonio Resines en el sótano.
Tras varios intentos en el largometraje, algo fallidos, como “La caja Kovak” o “El robo más grande jamás contado”, Daniel Monzón consigue hacer una película que ha sorprendido a público y crítica y que se ha convertido en una de las españolas que durante más tiempo ha permanecido en cartel y de las que más taquilla ha hecho.
ARGUMENTO.
Juan, funcionario de prisiones, se presenta en su nuevo destino un día antes de su incorporación oficial. Allí, sufre un accidente minutos antes de que se desencadene un motín en el sector de los FIES, los presos más temidos y peligrosos. Sus compañeros no pueden más que velar por sus propias vidas y abandonan a su suerte el cuerpo desmayado de Juan en la Celda 211. Al despertar, Juan comprende la situación y se hará pasar por un preso más ante los amotinados. A partir de ese momento, nuestro protagonista tendrá que jugársela a base de astucia, mentiras y riesgo, sin saber todavía qué paradójica encerrona le ha preparado el destino.
LO MEJOR DE LA PELÍCULA.
- Un guión bien atado, sin dejar ninguna trama sin resolver.
- La forma en que trabaja, los distintos puntos de vista en los tres escenarios de los acontecimientos: la prisión, la dirección de la cárcel y el exterior.
- El reparto masculino de la película, destaca en especial el debutante Alberto Ammann.
LO PEOR DE LA PELÍCULA.
- La escena de las gambas, no aporta absolutamente nada a la historia, está mal planteada y genera una tensión absurda.
- Si nos ponemos un poco moralistas, el mensaje de presos buenos, salvadores del planeta es un poco criticable.
ESCENAS RESALTABLES.
- Cuando Juan Oliver se desprende de todos los objetos que pueden ser peligrosos.
- La fuerza de la escena en la que Malamadre está en el patio intentando negociar, esa que tantas veces hemos visto en la promoción.
- El enfrentamiento con el personaje que interpreta Antonio Resines en el sótano.
- Juan Oliver, tapando la cámara.
CONCLUSIÓN.
El cine de género made in Spain, no suele funcionar, muy a menudo nos presentan historias poco rigurosas, que flojean, llenas de pretensiones y buenas intenciones, pero que no terminan de convencer. Sin embargo, Daniel Monzón sorprende con “Celda 211”, por lo bien que consigue resolver una historia compleja, cargada de tensión y con un ritmo trepidante, manteniendo la expectación en todo momento, mezclado con el drama y lo mejor, exento de efectos especiales, ni de grandes dosis de violencia innecesaria.
Muestra sin ningún tipo de sutileza, la situación de las cárceles, la forma de vida en ellas, las jerarquías existentes y la incompetencia de algunos altos cargos, de forma veraz y creíble.
El casting de Celda 211, parece haber elegido a los más destacados actores del territorio español, encabezado por el gallego Luis Tosar, en el papel protagonista, encarnando a Malamadre, uno de esos personajes que harán historia. Alberto Amann, toda una revelación y un gran lanzamiento, para este desconocido actor, que en su primer largometraje, soporta todo el peso de la historia y ofrece momentos interpretativos de los que ponen los pelos de punta, se come la pantalla.
A parte de los protagonistas el reparto está repleto de grandes secundarios, los andaluces Manolo Solo, Vicente Romero y Manuel Morón o el catalán David Selvas. Sin olvidarnos del magistral Antonio Resines, que deberían de ofrecerles menos papeles cómicos y más serios, porque los borda. La única aparición femenina es Marta Etura, que a pesar de su brevedad, dan gran sentido a toda la historia y además, consigue (como siempre) que los sentimientos de su personaje traspasen la pantalla.
Esta película que hoy os recomiendo a todos, consigue encerrarte en la cárcel desde el primer momento y que no quieras salir de ella, sin lugar a dudas, una de las mejores películas que se han hecho este año, y la prueba la tenemos en las nominaciones obtenidas para los Goya (16).
Como el título de la película de Berlanga “Todos a la cárcel”, pero esta vez a ver la propuesta de Monzón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario